El laboratori NeuroFun pertany a una xarxa d'investigadors interessats en la recerca en qualsevol dels aspectes del sistema olfactiu, la Red Olfativa Española.
A banda de la nostra activitat investigadora, els integrants de la ROE organitzem habitualment activitats de divulgació per a tots els públics. Carmen ens parla sobre aquests tallers olfactius en la següent entrevista al programa de Radio Euskadi "La mecánica del caracol". A partir del minut 34:
http://www.eitb.tv/es/radio/radio-euskadi/la-mecanica-del-caracol/4345846/4438638/desvelan-los-secretos-de-la-migracion-de-la-anguila-y-taller-olfativo/
dissabte, 5 de novembre del 2016
dimarts, 30 d’agost del 2016
El lobby infame, la tiranía del ranking de Shanghai y las Olimpiadas
El otro
día, para mi disgusto, leí el articulo de opinión de Berta González de Vega en
El Mundo, Aristocracia Cognitiva. No
es la primera comparación entre Ciencia y Deporte que leo en estos días
post-olímpicos, las Olimpiadas de Río con sus 17 medallas a las/os esforzadas
olímpicas españolas generan estas cosas. Pero el tono del artículo de la señora
González, a mi, profesor universitario (si, miembro de ese lobby infame) e
investigador en activo desde hace 30 años me ha generado una indignación y una
desazón inhabituales en mí.
Las
líneas argumentativas del mencionado artículo la Sra. González se pueden
resumir así. España ha obtenido 17 medallas demostrando que el esfuerzo, el
sacrificio de nuestra/os olímpica/os, y un sistema de selección de los mejores
da sus frutos. Además, esto recuerda a la autora que nuestro país es puntero en
muchas otras cosas en las que el esfuerzo, la creatividad y la excelencia son
importantes: grandes cocineros, empresas punteras que nos permiten ser un país
exportador, y la aparición de start-ups
innovadoras, escuelas de negocios, etc. En el resto del artículo la autora se
esfuerza en denostar el sistema universitario e investigador de nuestro país, y
específicamente a los profesores universitarios. No tenemos premios Nobel en
ciencias desde Ramón y Cajal (excluyendo Severo Ochoa, que trabajó en EEUU).
Nuestras universidades aparecen en posiciones bajas (más allá del 150) en las
listas de clasificación de calidad de instituciones académicas (el Ránking de
Shangai, por ejemplo). Y la culpa, según el artículo argumenta entre líneas, es
del profesorado. Con alguna excepción (cita al profesor Francisco Mojica de la
Universidad de Alicante, quien descubrió el sistema CRISPR, lo que permite prometedoras
aplicaciones biotecnológicas de edición de ADN) los demás profesores
universitarios parece que obtuvieron el doctorado cum laude porque no hay otra calificación posible (no es cierto, he
estado en tribunales en los que no dimos el cum
laude) y trabajan en un entorno académico en el que la meritocracia está
ausente. Y han conformado un lobby que se dedica a participar en tertulias para
lucir sus títulos académicos y a medrar en el mundo de la política (sobre todo,
parece ser, en el PSOE y en otro partido que ni siquiera se nombra). El
objetivo de ese lobby, explica la Sra. González parafraseando a Pink Floyd, es
que sigamos comfortably numb
(confortablemente atontados). La universidad dirigida por unos ineptos que
quieren que no pensemos.
Para
acabar, la Sra González de Vega da una idea constructiva: para ser un país
excelente en todo, tal y como lo somos en el deporte, en la cocina, en la moda
o el turismo, sólo hay que neutralizar a ese lobby. Neutralizar, bonito verbo.
Sospecho
que la Sra González de Vega hace unos cuantos años que no pisa una universidad,
al menos una pública. Porque lo que es evidente es que ignora qué es y qué hace
un/a profesor/a de una universidad española. La clave es si la Sra González de
Vega (o cualquier otra persona) sabe evaluar la calidad o la excelencia de una
universidad y de su profesorado. La excelencia de los deportistas es muy fácil
de medir, en eso consisten unos juegos olímpicos. Todos los deportistas
realizan las pruebas en las mismas condiciones. En atletismo y otras
disciplinas olímpicas se controla hasta la más ligera brisa, y una marca puede
quedar invalidada si el viento sopla a favor por encima de una determinada
velocidad. Por contraposición, los rankings académicos son muy arbitrarios: el
número de las variables que intervienen es infinito y la mayoría de éstas no
dependen, o lo hacen muy indirectamente, de la propia universidad. Son más bien
fruto de la sociedad en la que la universidad se crea y para la que trabaja, de
su entorno socio-económico. Por ejemplo, es muy relevante la inversión
pública en I+D del país en cuestión, el presupuesto global de la Universidad o
la inversión en investigación por parte de la industria. Aun así, si observamos el mapamundi que nos
aporta el Shanghai Ranking[1]
apreciamos cómo nuestro país ocupa un modesto, pero no irrelevante lugar en el
mismo con 13 universidades en el top 500. No tenemos premios Nobel, pero todos
(los científicos) sabemos que las grandes instituciones académicas estadounidenses,
británicas y europeas, hacen lobby para conseguir que su profesorado sea
candidato a los premios. Nuestro país está al margen de esos circuitos de
influencia.
Un
profesor de una universidad pública española, Sra. González de Vega, no sólo
investiga y publica artículos, da clases. Muchas clases. Hablando con colegas
de universidades europeas (británicas, alemanas, francesas, italianas, suizas)
o estadounidenses, nunca, y digo NUNCA, me he encontrado con ninguno que impartiera
más horas de clase al año que yo. A
pesar de ello, un profesor de una universidad pública española investiga y lo
hace bien, especialmente teniendo en cuenta los medios de que dispone. Los
agencias públicas estadounidenses del ámbito científico en el que me muevo (National Institute of Health –NIH; National Science Foundation -NSF) dan
proyectos del orden de 8-10 veces mejor dotados que los mejores proyectos
públicos españoles. Ni que decir tiene, que las compañías privadas europeas y
norteamericanas invierten mucho en I+D+i, para lo cual colaboran a menudo con
laboratorios universitarios. Eso, en
España, es aun muy infrecuente.
En los
últimos años, como consecuencia de la crisis financiera y, sobre todo, de la respuesta
de nuestros gobiernos a la crisis, la financiación del sistema universitario y
de ciencia españoles ha empeorado notablemente tanto en términos absolutos como
en comparación con nuestros vecinos europeos. Contrariamente a lo que esa
tendencia hacía prever, en el quinquenio 2009-2013 el número total de artículos
científicos publicados en nuestro país fue de 389.456, con un crecimiento del
30% respecto del quinquenio anterior, claramente por encima de sus referentes
europeo (14%) y mundial (20%)[2]
. De hecho, en 2013 la producción científica española constituyó un 11,56% de
la producción europea y un 3,56 de la producción mundial, muy por encima de lo
que predice la población española (6,24 % de la europea; 0,63% de la mundial) o
su PIB (7,8% del europeo; 1,8% del mundial). Y, a pesar de la crisis, la
producción científica española no ha parado de crecer (no sabemos si esto
durará mucho). España ocupa el puesto 10
en el ranking mundial de producción científica, pero sólo llega al puesto 22 en
impacto, un concepto difícil de explicar pero que esta relacionado con el número
de veces que los artículos científicos son citados en otros artículos
científicos y, por lo tanto, han sido leídos, analizados y encontrados
interesantes. Los científicos españoles no caemos en la autocomplacencia e
intentamos superarnos cada día, mejorando el impacto de nuestros artículos. Pero
lo que queda meridianamente claro es que la excelencia de la ciencia española
no se aleja mucho de la deportiva.
Como
hemos visto, la producción científica de una universidad se puede medir y
evaluar. Pero ¿cómo medir la producción académica/docente de la universidad? En
los rankings universitarios eso se estima a través del número de estudiantes
internacionales que las universidades consiguen captar, el número de doctores
que se producen y la tasa de empleo de los estudiantes egresados (graduados,
master y doctores). En lo tocante a los estudiantes internacionales, todos
sabemos que en un país angloparlante es muchísimo más fácil tener estudiantes
extranjeros. En nuestro país, dar las clases de máster en inglés puede
significar hacer accesible el postgrado a estudiantes extranjeros, pero
inaccesible al grueso de los estudiantes nacionales (como director de un
postgrado he estado en la difícil tesitura de tomar decisiones al respecto).
Por otro lado, en un país que en los momentos peores de la crisis tenía un 50%
de paro juvenil, es imposible que la tasa de empleo de los graduados, master y
doctorados sea competitiva. Es la estructura socio-económica de nuestra
sociedad, no sólo la calidad de la universidad, la que hace que las
universidades españolas puntúen bajo en los aspectos docentes de los rankings
internacionales. Aun así, la/os graduada/os, masters y doctoras/es que salen de
nuestras universidades tienen un gran éxito en entornos profesionales del
extranjero, donde son muy bien recibidos. La diáspora de jóvenes muy formados (formados
y titulados, sí, Sra. González de Vega) lo demuestra a las claras. Los jóvenes españoles
no sólo tienen espíritu aventurero que les impulsa a emigrar (Marina del Corral
dixit) sino una formación excelente
que les permite competir bien allí. Y allí los tenemos. En el ámbito
académico/investigador, mi experiencia personal me demuestra que las
universidades españolas forman excelentes científicos e ingenieros, al menos
tan buenos como (si no mejores que) los de otros países europeos.
Acabo. Me
alegro de que se sienta usted orgullosa de los deportistas de su país, eso es
bueno. Pero es muy triste que todo lo que ese orgullo le suscite sea un rencor
ciego, visceral, hacia un colectivo que está sosteniendo el sistema
universitario contra viento y marea, en un momento en que el número de
estudiantes se ha incrementado (tras la crisis todo el mundo quiere formarse),
el de profesores ha disminuido (en aplicación de la famosa tasa de reposición
de funcionarios jubilados) y la inversión en educación e investigación se ha
desplomado. Si algún profesor universitario le cae mal, critíquelo a él o ella.
Pero no cargue contra todo el gremio. Y menos sin documentarse un poco.
[2] Informe
CYD 2014: La contribución de las universidades españolas al desarrollo.
Capítulo 5. Indicadores de producción científica de las universidades españolas
y las instituciones de investigación http://www.fundacioncyd.org/images/informeCyd/2014/Cap5_ICYD2014.pdf
diumenge, 10 de juliol del 2016
El primer paper d'Hugo, "Tuning the brain for motherhood"
Ha tardat en
arribar, però ja tenim ací el primer article del 2016. L’article forma part de
la tesi doctoral d’Hugo Salais, el nostre doctorand artista.
Seguint la nostra línia de recerca sobre el cervell maternal, Hugo ha fet un mapeig exhaustiu del l’activació cerebral produïda per la prolactina, una hormona que participa en el desenvolupament de les mames i la producció de llet, i els lactògens placentaris. La prolactina, produïda per l’adenohipòfisi, es troba implicada en el desenvolupament de les mames, la producció de llet i l’ajustament energètic. Les cèl·lules lactotropes hipofisiàries alliberen la prolactina a la sang, des d’on pot transportar-se de nou a l’encèfal per mecanismes que encara no estan clars. La producció de prolactina varia amb l’estat fisiològic de la femella, i és màxima durant la lactància i mínima durant la segona meitat de l’embaràs, quan la placenta allibera els lactògens placentaris.
Seguint la nostra línia de recerca sobre el cervell maternal, Hugo ha fet un mapeig exhaustiu del l’activació cerebral produïda per la prolactina, una hormona que participa en el desenvolupament de les mames i la producció de llet, i els lactògens placentaris. La prolactina, produïda per l’adenohipòfisi, es troba implicada en el desenvolupament de les mames, la producció de llet i l’ajustament energètic. Les cèl·lules lactotropes hipofisiàries alliberen la prolactina a la sang, des d’on pot transportar-se de nou a l’encèfal per mecanismes que encara no estan clars. La producció de prolactina varia amb l’estat fisiològic de la femella, i és màxima durant la lactància i mínima durant la segona meitat de l’embaràs, quan la placenta allibera els lactògens placentaris.
Com recordareu, setembre passat es va publicar el treball de la nostradoctoranda Ana Martín Sánchez. Ana va demostrar que les ratolines verges són
quasi espontàniament maternals, ja que de seguida tenen cura de les cries d’una
altra femella amb la que viuen. No obstant, aquestes “madrines”, a diferènciade les mares, no són agressives. Per tant, els canvis hormonals que tenen lloc
durant l’embaràs no són necessaris per a expressar el comportament de cura
maternal, però si ho semblen per a que el cervell de les femelles passe a “mode
agressiu”.
La nostra hipòtesi és que la prolactina contribueix a “tunejar” el
cervell de la femella durant l’embaràs. Per a comprovar si la senyalització
prolactinèrgica canvia durant l’embaràs i la lactància, Hugo ha dut a terme la
detecció mitjançant immunohistoquímica de la forma fosforilada (activa)
proteïna de senyalització STAT5, associada a l’activació del receptor de
prolactina (Figura 1).
Com esperàvem, Hugo ha demostrat que la senyalització lactogènica en el
cervell de les femelles prenyades i lactants és molt més abundant que en el de
les femelles verges. A més, en aquestes últimes l’activació de STAT5, que només
es troba en un subconjunt de nuclis dels que es veuen en mares, depèn de les
hormones ovàriques, de manera que és més intensa quan els animals reben un
tractament amb estradiol i progesterona (és a dir, durant l’estre).
Quantitativament, els lactògens activen una major quantitat de neurones que en les verges en diversos nuclis cerebrals durant la gestació, la lactància, o en ambdós situacions. Per exemple, l’amígdala central, implicada en el control de la por i l’ansietat, respon més als lactògens durant l’embaràs; l’àrea preòptica medial, essencial per a la cura maternal, és més activa durant la lactància (Figura 2), i l’amígdala medial, que rep informació feromonal, i per tant és essencial tant per al reconeixement de les cries com per a l’agressió front a mascles intrusos, mostra més nuclis activats per lactògens tant durant la gestació com durant la lactància.
![]() |
| Figura 2. Nuclis immunoreactius per a pSTAT5 en l'àrea preòptica medial. La detecció immunohistoquímica de pSTAT5 fa aparèixer de color marró els nuclis de les cèl·lules que responen a pSTAT5. |
Per tant, aquests resultats recolzen la nostra hipòtesi: el cervell de
les femelles pateix canvis funcionals durant la gestació que preparen a les
futures mares per al repte que han d’assumir. De fet, l’increment de
l’agressivitat comença abans del part. Ara, necessitem fer més experiments per
a comprovar el paper de la prolactina i els lactògens en l’agressió maternal.
La cura de les cries recau en les femelles en al voltant d’un 90% de les espècies de mamífers. Això vol dir que en al voltant del 10% dels mamífers (inclosos els humans), els mascles participen d’aquesta tasca crucial per a la supervivència i el benestar de la prole. De fet, en moltes espècies d’aus, amfibis i peixos, és el pare el principal cuidador. La prolactina es troba evolutivament conservada i està present en aquestes espècies. És possible, per tant, que la prolactina puga actuar al cervell del mascle, i Hugo ja està treballant intensament per a comprovar aquesta possibilitat.
Referència: Salais-López H, Lanuza E, Agustín-Pavón C, Martínez-García F. Tuning the brain for motherhood: prolactin-like central signalling in virgin, pregnant, and lactating female mice. Brain Struct Funct. 2016 Jun 25.
dilluns, 22 de febrer del 2016
NeuroFun i l'amor
El passat Sant Valentí, la Ser Castelló va convidar a Ferran Martínez a parlar "sobre el amor" i la seua neurobiologia.
Podeu sentir l'entrevista amb Ferran al següent enllaç (a partir del minut 2:14): http://play.cadenaser.com/audio/1455804503_282930/
En aquesta entrevista, Ferran parla de dos dels nostres neuropèptids favorits, l'oxitocina i la vasopressina, i el seu paper en l'establiment de parelles.
Però, són aquests pèptids les "hormones de l'amor"? Sobre oxitocina, vasopressina, amor i odi ja ens va parlar Marcos Otero ací:
http://mappingignorance.org/2015/11/25/the-love-hormone-and-its-disregarded-sibling/
Seguim investigant!
Podeu sentir l'entrevista amb Ferran al següent enllaç (a partir del minut 2:14): http://play.cadenaser.com/audio/1455804503_282930/
En aquesta entrevista, Ferran parla de dos dels nostres neuropèptids favorits, l'oxitocina i la vasopressina, i el seu paper en l'establiment de parelles.Però, són aquests pèptids les "hormones de l'amor"? Sobre oxitocina, vasopressina, amor i odi ja ens va parlar Marcos Otero ací:
http://mappingignorance.org/2015/11/25/the-love-hormone-and-its-disregarded-sibling/
Seguim investigant!
dissabte, 20 de febrer del 2016
La recerca de NeuroFun a Ràdio Burjassot
El passat dijous 18 de febrer, una de nosaltres (Carmen Agustín) va parlar al programa "El Café Cuántico" de Ràdio Burjassot sobre la recerca que es desenvolupa en el laboratori NeuroFun, sobre per què necessitem fer recerca en primats en Neurociència i molt més.
Podeu sentir la tertúlia amb Carmen a l'enllaç a partir del minut 33, però us recomanem tot el programa, val la pena. Gaudiu!
http://www.ivoox.com/t3-el-cafe-cuantico-6-sobre-primates-ratones-audios-mp3_rf_10488219_1.html
Podeu sentir la tertúlia amb Carmen a l'enllaç a partir del minut 33, però us recomanem tot el programa, val la pena. Gaudiu!
http://www.ivoox.com/t3-el-cafe-cuantico-6-sobre-primates-ratones-audios-mp3_rf_10488219_1.html
dilluns, 5 d’octubre del 2015
El valencià a la Universitat (Jaume I)
No mai he segut dels pessimistes,
dels qui pensen que el valencià és una llengua moribunda. Tampoc puc ser, però,
massa optimista. Els meus fills i els seus companys viuen amb normalitat a una
escola en valencià (no soc de València capital). Tot plegat, mirant-ho amb la
perspectiva que ens dona la nostra història personal, estudiants de les
darreries del franquisme i del post-franquisme, tot sembla un miracle. És cert que el valencià dels meus fills està farcit
de castellanismes que jo, alfabetitzat en valencià pels meus mitjans quan feia
dècades que havia abandonat l’escola, prove de corregir-los. També es cert que
els mestres dels meus fills no són perfectes, sovint parlen un valencià amb
mancances i barbarismes què potser han aprés a casa, a l’escola o a la
facultat. A això cal afegir que hem perdut pràcticament tots els mitjans de
comunicació de masses en català (TV3, Catalunya Ràdio, Canal 9, Radio 9) que
els meus fills veien i sentien en la seua infantesa, però no ara.
Els meus fills són menuts encara,
no han deixat l'institut. Però ja estan a les portes de la Universitat: què
passarà quan hi arriben? La publicació de l'informe de l'AVL sobre la docència
en valencià a les Universitats Valencianes em va deixar un amarg regust a
desastre. Que al curs 2007-08 nomes un 1,8% dels estudiants de les Universitats
públiques valencianes rebera totes les classes en català és, en sí mateix, una
dada preocupant però esperada. El que no fa l'informe, però, és predir el
futur. I els qui, dia a dia, hem fet servir el valencià a la Universitat sospitem
que el futur era fosc i s'enfosqueix cada vegada més.
La Universitat de València (UVEG),
a la qual he treballat durant 25 anys, ha aplicat històricament una sèrie de
mesures per garantir la presència del valencià a les aules. Fonamentalment la
manera d'assegurar-ho consisteix en dictar normes en la oferta de docència en valencià
en cada curs acadèmic, què resumiré per què el lector es faça una idea de la
seua força:
1.
Sempre que
d’una assignatura (troncal, obligatòria, optativa) se n’oferisca més d’un grup
en una mateixa titulació, almenys un haurà de ser en valencià.
2.
Quan d’una
assignatura n’hi haja un sol grup i aquest no s’oferisca en valencià, però hi
hagen altres titulacions on s’impartisquen altres grups de la mateixa
assignatura, s’ha de facilitar que els estudiants puguen matricular-se als
grups en valencià oferts en aquestes altres titulacions. Aquesta
circumstància a penes es dona.
3.
Quan hi
haja un sol grup d’una assignatura en la titulació, aquest s’oferirà en la
llengua que determinarà la CAT (la comissió acadèmica del títol –formada
per professors, estudiants i PAS - que gestiona la docència del mateix). No obstant això, per a un curs s’ha d’oferir en valencià almenys una
quarta part de la docència impartida.
Com es pot vore, aquesta normativa
no intenta equiparar la docència en valencià a la de castellà. Però durant molt
anys va funcionar bastant be, almenys en la meua facultat (Biologia). En els
darrers anys, però, s’ha anat relaxant per dues raons: una contra-reforma castellanitzadora que ha calat en la població (promoguda des dels poders
públics central i autonòmic) i l’aplicació de l’Espai Europeu d’Educació
Superior (EEES, o plans Bolonya). No
parlaré de la primera causa, us remet a la meua entrada al bloc en resposta a
les paraules de Carolina Punset. Em preocupa més la segona causa perquè sospite
que l’EEES pot condemnar a mort la docència en valencià a les nostres
Universitats.
Malgrat el que pensa la gent, el
principal canvi que ha comportat l’EEES no ha sigut una renovació dels mètodes
docents, sinó una proliferació de Graus i Màsters. Les matemàtiques diuen que a
major nombre de títols, menys estudiants per títol. Això, que en principi
sembla desitjable, suposa que la major part dels nous Graus i la pràctica
totalitat dels Màsters tenen un nombre d’estudiants suficientment baix com per
què tots els estudiants càpiguen en un sol grup a l’aula. Amb la qual cosa la
necessitat de recórrer a la norma 3 en la UVEG és molt més freqüent ara que
adés. Ens trobem amb que tenim un sol grup d'estudiants i per tant o tots els
estudiants reben docència en valencià, o cap. I forçar a que una assignatura
s'impartisca sols en valencià es troba amb la oposició dels defensors del
castellà, dels estrangers i dels qui provenen d'altres zones d'Espanya o
desconeixen (o diuen desconèixer) el valencià.
A això cal afegir la intenció,
sempre benvinguda, de internacionalitzar la Universitat que es plasma en
potenciar la captació d'estudiants de Màster (en molt menor mesura de Graus) d'altres
llocs d'Espanya, o de països Europeus i de l'Amèrica llatina. En la pràctica,
la presència d'un sol matriculat llatinoamericà en un Màster desterra el
valencià en favor del castellà, i la presència d'estudiants estrangers de
qualsevulla altra procedència fa desaparèixer igualment el valencià com a
llengua vehicular en favor, aquesta vegada, de l'anglès.
Així doncs, el valencià perilla a
la Universitat. Els professors que sempre hem impartit en valencià ens trobem
ara davant un nou repte: com continuar fent-ho adaptant-nos a la nova situació.
Al meu cas, la nova situació no sols implica la docència a Graus i Màsters amb
un sol grup de docència teòrica. El curs passat em vaig incorporar a la UJI per
impartir docència d'assignatures bàsiques dels primers cursos del Grau de
Medicina. Al voltant d'un 30-40% dels estudiants de Medicina venen de zones
d'Espanya no catalanoparlants, sobre tot de Múrcia, Castella la Mancha, Madrid
i Andalusia. La UJI te una política de promoció del valencià curiosa: deixa al
seu professorat el pes de la decisió de en quin idioma donar les classes. Algun
company meu de la titulació de Medicina ha decidit donar les classes en
valencià. Alabe la seua decisió però jo no m'hi veig en cor de fer el mateix.
Els estudiants forasters de primer curs es queixen amargament del meu company.
Les primeres classes son fonamentals per a ells, han de fer el doble esforç de
fer front a assignatures conceptualment complexes (Biologia, Histologia,
Anatomia i Embriologia, Bioquímica...) i adaptar-se a la vida universitària. Si
això es fa en un idioma que desconeixen es senten perduts i atribueixen el seu
fracàs al valencià.
La política de la UVEG te
avantatges sobre la de la UJI per al professorat i, segurament, també per als
estudiants. Jo puc comparar-les i ho veig així. Posar una normativa de
compliment de docència en valencià, com es vol fer amb l'anglès, permetria
oferir grups de pràctiques i seminaris en aquest idioma on els estudiants que
volen podrien aprendre el vocabulari bàsic i parlar de medicina i salut en
valencià amb normalitat. S’aconseguiria així que els nous metges parlaren en
valencià als seus pacients sense inseguretats. Però per això cal un sistema de
matrícula on l’estudiant trie l’idioma. Tot un canvi en una universitat que no
esta avesada a una cosa així. Continuar com fins ara, no obstant, assegura que
els metges valencians formats a la UJI no rebran docència en valencià més que
d’una o dues assignatures bàsiques. O, pel contrari, obliga als pocs professors
que parlem valencià de la titulació, a enfrontar-nos a un percentatge alt
d'estudiants que no l'entenen el valencià, i que tindran enormes dificultats en
seguir l'assignatura. El fracàs acadèmic augmentarà, i la nostra valoració com
a professors se'n ressentirà.
Aquest és el panorama. Calen
mesures urgentment i és per això que jo, amb la meua millor intenció, done
idees per encetar un debat constructiu. Si volem que el valencià no es perda,
cal fer alguna cosa.
dijous, 1 d’octubre del 2015
El nostre paper "Wired for motherhood" a CiènciaTV-UJI
Els nostres companys de premsa en l'UJI han preparat aquest video resum sobre la nostra recerca centrada en el comportament maternal.
Podeu llegir la nota que acompanya el video ací, i la notícia ampliada ací
Aquest treball ha sigut el segon article que formarà part de la tesi doctoral d'Ana Martín Sánchez. Mentre jo escric aquestes línies, és molt possible que Ana es trobe analitzant l'expressió d'oxitocina i vasopresina en els cervells de mares i comares. El seu objectiu és comprovar si hi han canvis en aquestos neuropèptids que estiguen correl·lacionats amb l'increment d'agressivitat que ha observat en les mares. Estem impacients per conèixer els resultats!
Referència: Martín-Sánchez A, Valera-Marín G, Hernández-Martínez A, Lanuza E, Martínez-García F and Agustín-Pavón C (2015) Wired for motherhood: induction of maternal care but not maternal aggression in virgin female CD1 mice. Front. Behav. Neurosci. 9:197. doi: 10.3389/fnbeh.2015.00197
Subscriure's a:
Missatges (Atom)



